Sobre la campaña Nacional “Yo no quiero Transgenicos”

El día 21 de junio, fecha en que el Tribunal Constitucional de Chile conoció directamente el rechazo de la ciudadanía al Convenio UPOV 91, las organizaciones firmantes nos convocamos para lanzar la campaña “Yo NO Quiero Transgénicos en Chile” que ahora presentamos a consideración de toda la sociedad. Lo hicimos en el marco de nuestra solicitud de inconstitucionalidad de la aprobación del Convenio UPOV 91, y de los futuros escenarios respecto de la Ley de Derechos de Obtentores Vegetales que legaliza la privatización de la semilla y del proyecto de Ley sobre Bioseguridad que permite la introducción (producción y comercialización) de cultivos transgénicos en Chile. Estas tres iniciativas legales, íntimamente vinculadas, atentan contra la salud humana, el ambiente y nuestra economía.

Aunque el tribunal optó por hacer oídos sordos a estos planteamientos, ese espacio sirvió para mostrar que a nivel nacional se está gestando un poderoso movimiento, campo – ciudad, en defensa de la semilla campesina e indígena. Desde entonces hemos redoblado nuestro esfuerzo por romper la censura informativa y llevar nuestros planteamientos por todo Chile.

Somos distintos actores de la sociedad civil que nos hemos visto llamados a hacer confluir nuestros esfuerzos para hacer frente a este grave problema que afecta de manera transversal a gente del campo y la urbe, exportadores y pequeños productores. Hemos trabajado varios años en distintos territorios y regiones de Chile, con diferentes actores y planos de intervención. Algunas organizaciones participan en red con otros pueblos de América Latina y del sur global que defienden sus semillas, su patrimonio genético, su salud y los derechos de la tierra y de las comunidades agredidas por el saqueo de las corporaciones transnacionales agroquímicas y mineras.

Por ello nos constituimos en este mismo acto como el germen de un Movimiento por la Soberanía Alimentaria de carácter autónomo y nacional, que dará impulso permanente a la campaña “Yo NO Quiero Transgénicos en Chile” y a otras iniciativas relacionadas con la soberanía alimentaria.

Entendemos y concordamos que la soberanía alimentaria es el DERECHO de los pueblos a definir su política agraria y alimentaria, lo que incluye el derecho de los campesinos, campesinas y pueblos indígenas a producir los alimentos apropiados a su cultura, de forma socialmente justa y ambientalmente sustentable, con libre acceso a la tierra, las semillas y el agua. La soberanía alimentaria defiende asimismo el derecho de los consumidores a decidir lo que consumen con información fidedigna, clara y oportuna. La soberanía alimentaria es incompatible con los cultivos transgénicos y orienta los esfuerzos productivos al consumo local, la recuperación de los métodos agroecológicos y el impulso del apoyo social y público a la producción de alimentos libres de plaguicidas y transgénicos, exigiendo que los organismos de Estado, relacionados con la agricultura, atiendan estas reivindicaciones en lugar de aliarse con las transnacionales. Este concepto ha sido desarrollado por la Vía Campesina y en nuestro país lo adopta y difunde la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas junto a la Federación Campesina Ranquil, RAP-AL, la Caravana Ahimsa por la Tierra, el Foro por la Soberanía Alimentaria de la Región del BioBio, entre otros.

Nuestro trabajo colectivo y horizontal se realiza en el marco del Movimiento por la Soberanía Alimentaria, estructura que sustenta la campaña “Yo No Quiero Transgénicos en Chile” y se efectúa a través de una red virtual, reuniones de coordinación y acciones colectivas; además del apoyo a las acciones de las organizaciones parte de la campaña.

Nuestra campaña “Yo No Quiero Transgénicos en Chile”, respeta las autonomías de las organizaciones miembros, y está abierta a la participación de tod@s l@s ciudadan@s y de las organizaciones que deseen incorporarse.

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