Quillay, un sofisticado y prometedor negocio

Publicada el 30/06/2017
Años de investigación para desarrollar unos 30 productos y ventas por más de US$ 20 millones anuales dan cuenta de esta favorable perspectiva. Dos décadas de investigación a cargo del científico y académico Ricardo San Martín permitieron establecer que el quillay es un árbol con propiedades únicas a nivel mundial, las que van mucho más allá de ser un “secreto de naturaleza” y a partir de las que se han desarrollado más de 30 productos de alta sofisticación, que hasta ahora se usan en las industrias agrícola, de alimentación animal y humana, de diagnóstico médico, farmacéutica, cosmética y minera.

Claro que el objetivo es ir por más y la evolución del mercado reafirma esta intención, ya que una demanda cada vez mayor por productos más naturales tiene creciendo a toda marcha a empresas como Desert King International (DKI).

Hace un tiempo esta firma estadounidense se hizo con el 93% de Natural Response, la operación en Chile que surgió a partir de los hallazgos de San Martín en torno a la extracción de las más de 300 saponinas que contiene el Quillay, y que hoy tiene ventas por más de US$20 millones anuales.

Una de las ventajas de estas moléculas es que sustituyen aditivos artificiales en aplicaciones tan específicas como, por ejemplo, el potenciamiento de vacunas humanas como las de la malaria o el herpes, haciéndolas más eficientes en dosis menores. Igual pasa en alimentación, con las espumas de bebidas gaseosas y cervezas que en algunas zonas de Estados Unidos y de Europa a estas alturas se exige que sean de origen natural.

Andrés González, gerente general de Desert King Chile (DKC), quien hace cerca de un año asumió este cargo en el marco de un proceso de profesionalización de la firma, explica que dada la sofisticación de estos elementos, casi la totalidad de la producción se exporta con destino a Estados Unidos, México y Europa (salvo una fracción que le venden a la mina Radomiro Tomic de Codelco). En el último tiempo, eso sí, el mercado asiático está ganando más participación en los envíos de la firma, que este año espera alcanzar una utilidad en torno a los US$ 4 millones.

La gracia del Quillay, especie que en el país está presente entre las regiones de Coquimbo y La Araucanía, es que a diferencia de otras plantas de las que se extraen las saponinas (como la jojoba, yuca, que también produce DKI en México y Perú) posee una mayor concentración de esta sustancia que produce como parte de sus mecanismos de defensa, ante las agrestes condiciones en las que se originan los bosques esclerófilos de los que está especie es parte.

Otra de sus ventajas es que los años de investigación ayudaron a adelantar la carrera haciendo que actualmente algunas de las saponinas del quillay sean las únicas que tienen las patentes y autorizaciones de la FDA y la FAO para el uso y la investigación en vacunas humanas. Lo mismo en otras de sus aplicaciones a partir de sus características emulsionantes y surfactante