EL PLATEADO: UN HONGO DE LA MADERA QUE AFECTA A TODOS LOS FRUTALES

Pero además de las heridas por caída de hojas, dado que en invierno se lleva a cabo la poda de producción, también es importante proteger las heridas que provoca esta práctica. “Cada corte de poda es una herida que generalmente coincide con condiciones ambientales de alta humedad, por lo que se debe proteger los cortes cubriéndolos completamente para evitar una enfermedad que afecta a casi todas las especies frutales. Esta enfermedad es el plateado”.

captura_de_pantalla_2014-05-05_a_las_13.39.11

Explica la fitopatólogo que el hongo que provoca el plateado es un Bacidiomycetes, Chondosterium purpureum, un hongo que se alimenta de la madera. Los síntomas se aprecian en primavera y corresponden a hojas de color gris metálico. El color de las hojas se relaciona con las toxinas que produce el hongo al alimentarse de la madera. Razón por la que se debe proteger la madera expuesta en las podas.

“En Chile tenemos, dice Pinilla, lo que se llama ‘el paisaje costumbrista chileno’. Lo que significa que todos nuestros huertos frutales, especialmente los de las regiones de O‘Higgins, Metropolitana y de Valparaíso, están rodeados por sauces, álamos y eucaliptus. El hongo del Plateado forma cuerpos frutales, una ‘callampitas’ muy poco llamativas en la madera muerta de estos huéspedes intermediarios. También se pueden formar en cercos y tablones, cualquier forma de madera muerta”.

Señala la especialista que en condiciones de alta humedad ambiental esos cuerpos frutales se hinchan y todos los días lanzan miles de esporas, las que vuelan largas distancias. “Lo que coincide con la poda de los huertos por lo que algunas caen en los cortes desprotegidos. Es por esto que los cortes de poda de invierno tienen que recibir una buena protección. Lo que significa utilizar la pintura adecuada y cubrir el corte completamente. La pintura actúa como barrera física y química a la entrada del hongo. Física porque es como ponerle un parche curita al corte y química por la acción el ingrediente activo que impide que la espora germine y penetre. Ese es un tratamiento de invierno que los productores no se pueden saltar”.

captura_de_pantalla_2014-05-05_a_las_13.39.19

MANEJOS CULTURALES DE INVIERNO

“El control de las enfermedades en general, en cualquier huerto frutal, comienza por la limpieza mecánica”, enfatiza Pinilla. Esto es, se debe eliminar toda la fruta que no se cosechó y la fruta que quedó en el suelo, ya que es la principal fuente de inoculo de varios hongos importantes. Por ejemplo, el de la botritis (Botrytis cinerea) y los del complejo de la pudrición ácida en uva de mesa y de vino. “Así mismo en manzanas y peras, cuando quedan colgadas o en el suelo del huerto. En estas especies botritis se conoce como pudrición calicinal, la que no se expresa en el huerto si no que afecta en poscosecha”, explica.

Según la experta, en Chile -por el tipo de clima- la descomposición de la materia orgánica es muy lenta, por lo que la fruta en el suelo permanece sin descomponerse completamente hasta que brota nuevamente el huerto. Frutos que va a estar llenos de hongos.

Entonces, “para que funcione un programa fitosanitario es importante limpiar mecánicamente el huerto. En el caso de la vid es muy importante incorporar al suelo los sarmientos porque allí permanece botritis. Una vez que se ha limpiado y se ha retirado el máximo posible. Se comienza con los tratamientos de invierno”, explica Pinilla.

CÓMO LLEGAR LIMPIOS A YEMA HINCHADA

Los tratamientos de invierno, aquellos que se hacen en pleno receso vegetativo, se llevan a cabo para complementar la limpieza. Con este propósito, “son principalmente dos los productos que recomendamos en la actualidad, polisulfuro de calcio y caldo bordelés. El polisulfuro de calcio generalmente se aplica en pleno receso pero, dependiendo de la concentración y de la calidad del producto, la aplicación se puede acercar a la yema o incluso se puede aplicar con follaje y hasta con fruta”, de acuerdo a la especialista.

El caldo bordelés es una mezcla de sulfato de cobre y cal. La cal actúa como mordiente en la madera de tal forma que el producto se lava menos y escurre menos con alta humedad o lluvia. Dependiendo de la situación del huerto Pinilla recomienda uno de estos productos o los dos alternados.

Si bien estos dos fungicidas son los más antiguos que existen, reconoce la especialista, asegura que se ha reflotado su uso por la importancia que se está otorgando a limpiar el inóculo de los huertos. “Casi todos los hongos comienzan de un inóculo primario que generalmente ya está en los huertos. Un huerto es un monocultivo que puede durar 25 años y el hongo no se va a ir”.

Según la fitopatólogo, ‘yema hinchada’ es el resultado de todo lo anterior. “Si la yema hinchada brota limpia, todo lo que se haga posteriormente en términos del programa de aplicación de fungicidas, desde flor hasta cosecha, va a funcionar. Esto es así porque los fungicidas tienen un techo. Cuando un huerto está muy sucio o cuando un parrón está con exceso de inóculo, no existe el programa que funcione a cabalidad”, enfatiza Blancaluz Pinilla.